6 sept 2013

Política y democracia: ¿Para qué nos sirve si estamos como estamos?

Reflejo de una sociedad con dolor de patria frente a una democracia de mentiras.


En posts anteriores hemos hablado de los conceptos de poder, de los indignados y su incidencia en la sociedad joven. también en clase hemos hablado de democracia y de política. Pero qué sentido tiene saber todos esos conceptos sin aterrizarlos a una realidad nacional, local. Partamos del echo, de que desde mi punto de vista todo está cada vez más patas arriba en Colombia. Sí en el mundo en general también, pero de vez cuando hay que salir del contexto global para centrarse en lo local y dar un vistazo a lo que ocurre acá. 

Ya sabemos que somos una nación joven, que Europa nos lleva 400 años de desarrollo y que Estado Unidos un poco más la mitad de esa cifra. Que somos diversos desde nuestra geografía hasta nuestra cultura y que estamos en vías de desarrollo. Mi tesis principal de este nuevo ensayo, es que nada eso importa actualmente, nada de eso sirve más de excusa para la situación que vivimos y por el contrario, nuestra democracia está fracturada por un poder y un sistema político corrupto que ha dado origen a los indignados colombianos, que somos todos.


Bajo el lema “el paro en Colombia sí existe”, los Bogotanos rechazaron las declaraciones del Presidente Juan Manuel Santos en una manifestación. // Colprensa.

Vivimos en una sociedad democrática, termino que alude a que tenemos la posibilidad de elegir un representante digno de guiarnos políticamente y de elegir con nuestro consenso lo que es mejor para todos. También ese sistema político democrático, permite que tengamos variadas opciones de elección, diferentes corrientes políticas y pensamientos políticos, que se supone deberían poder convivir creando un ambiente político sano, el cual se deriva en consenso y respeto.

La realidad: yo, Ana María, he vivido 27 años en los que he conocido dos grandes corrientes políticas (Liberales y Conservadores), y unas cuantas que vienen y van, surgen y se acaban y nunca llegan a ser lo suficientemente grandes como para influir en la toma de decisiones importantes en el país: Cambio Radical, Partido Verde, MIRA, Partido Naranja, etc.; a diferencia del Polo Democrático que en los últimos años a logrado una visibilidad importante.

También recuerdo, que entre 1958 y 1974, Liberales y Conservadores se turnaron el poder político, sí elegido por el pueblo, pero seleccionado con antelación por los políticos de estas dos vertientes...vaya democracia! 

Este término creado o mencionado por primera vez en la Edad Antigua y atribuido -si no estoy mal-  a Pericles, primer Alcalde de Atenas, también acuña como condición la separación de poderes con el fin de llevar un mejor control sobre el sistema político y que cada poder se dedique a lo que hace mejor: administrar justicia, crear leyes y administrar el país (ejecutivo). En el normal funcionamiento, estos poderes se sirven los unos a los otros sin que la autoridad del uno anule la del otro. La justicia se sirve de las leyes, el Ejecutivo actúa y decide con base en las leyes, consulta con la justicia y acude al senado y las cámaras para consultar la opinión popular.

Realidad: Cada poder actúa como mejor le parece, pasando por encima del pueblo, desviando los fondos, decidiendo por conveniencia y anulando los demás poderes sobre el propio. Ejemplo miles, el más cercano, el paro nacional más reciente, que además aun no finaliza.

Solo para examinar con un poco de detalle, pero sin ahondar demasiado en la realidad nacional: Cada 4 años el Presidente de turno (poder ejecutivo para quienes no lo recuerdan) se inventa sus propias reformas a la salud, la justicia, la economía, la educación y el agro. Conclusión, todos los frentes de la economía nacional quebrados, sin fondos, sin alternativas a la vista y sin mejoras para la sociedad. Cada Alcalde de turno y cada Gobernador de turno, impulsa sus propias reformas, gasta plata en estudios ya elaborados por antiguas administraciones, crea y tumba decretos a diestra y siniestra y la conclusión es: Bogotá en obra negra por más de 10 años consecutivos, llena de trochas con el tiempo, ciudad de nadie y muro de lamentos de muchos. Todas las ciudades atestadas de violencia y los municipios, corregimientos y veredas desatendidos y olvidados.
Es así como hemos llegado a ser una nación, que sí ha salido a adelante en términos de desarrollo, que ya es reconocida internacionalmente con una imagen un poco más favorable; pero que es una cosa por fuera y otra muy distinta por dentro. Sin el ánimo de sonar demasiado plástica, un ejemplo de lo que hemos logrado (aun estando a cargo de políticos que solo nos han robado a todos), un ejemplo tonto es la última portada de la revista Vogue para Latinoamérica, de edición de septiembre, la más importante del año, con contenido especial para Colombia y con un gigante y linda foto de María Clemencia Rodríguez (Tutina), esposa del Presidente Santos.

La razón, según la editora de la publicación, es que nuestra querida Tutina es hoy una de las mujeres más relevantes en la sociedad Latinoméricana, no solo por su buen gusto sino por su poco publicitado trabajo y labor social desde su actual posición con la niñez colombiana, y porque según alguien los colombianos la hemos reconocido como la más querida. Si hay algo cierto en la entrevista y que podría fácilmente hacer parte de la conclusión de este artículo, es que según la Primera Dama "aquí lo que duele más es el alma, no tanto la piel".

Tutina tiene la razón, a los colombianos lo que más nos duele es el alma, lo que más sentimos hoy es algo que llaman "dolor de patria", un sin sabor, un sin sentido, una desesperanza porque un día, hace muchos años, décadas y hasta siglos, nuestros tataratatarabuelos armaron una revolución, la ganaron y decidieron entregar las riendas de nuestra nación a un grupo de personas con grandes capacidades para llevarnos hacia un futuro brillante, que siglo tras siglo, década tras década y año tras año nos han robado todo. Hasta la esperanza.

El problema es de tal magnitud, que hoy, con una nueva juventud, más crítica y más preparada, no sabemos cómo lograr devolver ese poder a la sociedad, no sabemos cómo lograr relevar a esos políticos corruptos que nos han manipulado e imponer nuestra voluntad y solucionar nuestro problemas; aún cuando según el concepto de democracia, el poder le pertenece al pueblo.

Conclusión, toda nuestra sociedad se ha tornado desesperanzada y sin motivación, frente a una historia que mejora en apariencia pero empeora en esencia. Colombia tiene hoy una sociedad que muchas en el mundo están indignadas con la forma y los caminos a los que nos han llevado las decisiones de "nuestros representantes". Indignada porque no encuentra explicaciones suficientes para entender cómo hemos llegado hasta acá y más aún indignada porque la única solución a la vista es una revolución que más bien se parece a un violento desorden social, que crece como un río y tiene la fuerza de una avalancha.

Mi pregunta final: ¿Serán tan tontos aquellos que están en la cúpula del poder, para permitir que la manifestación de inconformidad del pueblo nos lleve a una guerra civil extendida por todo el país, en la que ni ellos estarán a salvo?

Referencias:

CHOMSKY, Noam. Ocupar Wall Street, Indignados en el epicentro del capitalismo mundial. Tendencias Editores, España, Noviembre de 2012.

SARTORI, Giovanni. ¿Qué es la Democracia? Editorial Taurus Pensamiento, Argentina, Julio de 2003.

22 ago 2013

La alarma roja de la economía mundial

Cuando todos viven bien en una sociedad, entendiendo bien como un nivel de calidad de vida en el que tal vez no sobre pero se cubran las necesidades básicas de una mayoría como estudio, vivienda, salud, alimentación y servicios públicos (Internet, luz, agua, teléfono y TV); todos -aunque exista cierto inconformismo con políticas y políticos - viven sin hacer mayores críticas al gobierno. Es decir, se vive un estatus quo donde la masa tranquila permite el desarrollo político, económico y social de una nación en términos de normalidad.

Pero, cuando eso a lo que se estaba acostumbrado por siglos, se derrumba de un día para otro y de repente no hay vivienda, no hay dinero con qué cubrir las necesidades básicas, no hay empleo y el banco los deja en calle; y peor aún el motivo es la corrupción bancaria; el estatus quo se desbarata y se activa el sentimiento de protesta, dando como resultado protestas como las de los Ocupas de Wall Street, mundialmente conocidos como indignados.

En Colombia, un país acostumbrado desde siempre a la corrupción de sus políticos, gobierno, empresarios y de toda la élite en general; un escándalo económico como el que vivió Estados Unidos a finales del 2011 no habría generado mayor revuelo. En 55 años de guerrillas, estragos y maltratos a la población, solo nos hemos unido 1 vez en protesta pacífica, despolitizada, pero sin resultados de impacto.

Esto, claro, es diferente en una nación donde los ciudadanos están acostumbrados a vivir con excelente calidad de vida en más de la mitad de la población, donde la clase media es mayoría y donde el nivel es imperceptible a gran escala. Estados Unidos ha sido por muchos años el ombligo político y económico del mundo y derrumbarse, tenía que traer consecuencias similares: jóvenes indignados por un nivel de corrupción que nunca creyeron posible y que se han quedado en la calle,, porque los ricos no fueron nunca suficientemente ricos.

Contrario a Europa, un continente con mayor edad, acostumbrado a protestas estudiantiles con todo sentido y razón y a una juventud crítica que siempre ha ido en contra del más mínimo rastro de corrupción y que ha defendido el bajo porcentaje de clases marginales; Estados Unidos gozaba de la tranquilidad de su población. Nunca pensó que la juventud se fuera a levantar en contra del sistema bancario y económico y reclamar con vehemencia lo que los bancos arrebataron a sus familias.

Seguramente, los centros de investigación de las universidades ya venían detectando más irregularidades de las normales en el sistema bancario y financiero, muy seguramente empezaron a experimentar impuesto nuevos y cobros por servicios que en los bancos no existían. Podríamos decir, que Holliwood también lo presintió, la película Dic y Jane es una premonición de lo que le pasaría a muchos, tras décadas de especulación inmobiliaria e hipotecas con bajos interes otorgados a diestra y siniestra.

En mi opinión, el gobierno norteamericano estaba tan acostumbrado a una tranquilidad social, que nunca pensó que los jóvenes fueran tan críticos con el sistema como para protestar como los indignados de Wall Street lo han echo, con un gran eco ene todo el país y alentando las protestas en Europa (Inglaterra especialmente) que se vivieron por la mismas fechas por el impacto del desplome financiero de la potencia Americana además de otros motivos.

A simple vista, la protesta es más dura que los resultados, se ha politizado en torno a las elecciones que vendrían a finales de noviembre de 2012 y hoy en 2013 se han quedado en que Barack Obama intenta recuperar el norte financiero del país. 

Los indignados representan para el mundo una alarma roja para la economía. Son un símbolo que despierta una inquietud frente al nivel de  corrupción que está incursionando en los sistemas de grandes potencias donde lo normal es que el porcentaje fuera bajo. Son la muestra de que la sociedad que aparentemente vivía sin que le importase mucho lo que se hiciera "arriba" desde que abajo se viviera bien, sí tiene un sentido crítico, sí estudia los movimientos del gobierno y si está viva para sentar sus derechos y su posición frente a irregularidades.

Una reacción global, para una potencia mundial. Tal vez el liderato mundial de Estados Unidos no llegue a su fin, parte este echo es que cuentan con una población que facilita su posición en el mundo, que defiende su posición en el mundo y peleará por su posición en el mundo porque tienen claro que una potencia no se construye solo con dinero, sino con orden, conciencia e igualdad social.

5 ago 2013

El poder no es nada sin los medios

El poder no es nada sin los medios

¿Qué sería de los políticos sin los medios de comunicación? ¿O del poder sin un medio para llegar a quienes se quiere manejar?

Ya está establecida en el mundo académico una teoría del poder que explica qué es el poder, cómo se usa, para qué sirve y las distintas formas de infringir poder en la sociedad. Sin embargo dicha teoría no ha tenido muy en cuenta el poder de los medios de comunicación y el servicio que paradógicamente le prestan al poder.

Varios textos de teóricos de la comunicación explican en pocas palabras por qué y cómo es que los medios de comunicación son tan importantes dentro de la sociedad y sobre todo de la importancia que éstos tienen para difundir poder; entendido como mensajes de quienes poseen poder, que buscan acciones concretas de la sociedad encaminadas a un interés privado del apoderado.

Castells en su texto 'Comunicación y Poder' y Luhman en el texto 'Cómo Funcionan las Relaciones' elucidan que el poder no es poder por él mismo, sino que el poder es realmente poder cuando dentro de la estructura social se logra transmitir el mensaje de quien lo posee de forma sencilla y entendible, en un lenguaje y código común a todos los niveles de la sociedad para que se logre el cometido de quien posee el poder (político, social, económico, cultural,etc.)

Es interesante ver cómo desde el punto de vista de las teorías de la comunicación, los medios son quienes han dispuesto el ambiente propicio para que los mensajes de poder sean transmitidos a una sociedad, que los impacte y genere escalas de probabilidades de que se logre la acción que sugiere el mensaje de poder. Gracias a los medios de comunicación, las sociedades del mundo se han conectado en lo que Castells llamaría una red permanente conectada e interactiva con diferentes nodos o centros de poder, mediada y alimentada por los medios de comunicación.

Estoy de acuerdo con Castells en que son los medios de comunicación quienes han logrado que la red sea posible, que la interacción cultural sea posible y finalmente que se genere una sociedad global, en la que existen y coexisten ideas, movimientos políticos, culturales, sociales y en general que han desarrollado una sociedad heterogénea y con ella, el ambiente perfecto para que los mensajes de poder calen en los diferentes niveles sociales.

Sería muy aburrido un mundo en el que los poderosos mandaran sus mensajes y que sin ningún esfuerzo lograran ejecutar sus planes con ayuda de los miembros de la sociedad. O un mundo en que la verdad no existiera. Son los medios de comunicación, desde su estadio más antiguo con la tradición oral hasta los medios digitales, los que han creado un status quo  de verdad global que permite debates, opiniones y que hace -desde un punto de vista sencillo- "divertido" los juegos de poder.

Para que el poder se manifieste en las acciones sociales, expone Luhman en su texto, se necesita transmisión. Pero no solo como medio, si no una transmisión que permita una interpretación del  mensaje inicial, que baje -en su definición más pura- y traduzca al grueso social aquello que el poderoso quiere decir, de forma diplomática igualmente. 

Todos estos aportes de la comunicación y de los medios de comunicación, que en este caso de la teoría del poder juegan un papel de traductor y de mediador entre el mensaje puro de poder y el mensaje difundido en un código común, además de cumplir con su función más pura de difusión y amplificación de las voces; son prueba de que el poder no podría ser poder sí solo.

El poder, para poder ser necesita de un medio que no solo amplifique, sino que mantenga a las sociedades conectadas, alimentadas en un estatus quo que mantiene unas opiniones de verdad en el que la interacción por su búsqueda mantenga a quienes componen la sociedad, en un clima y ambiente susceptible de recibir cualquier mensaje de poder.

En conclusión, y en mi opinión final, el poder no sería poderoso suficientemente sin los medios de comunicación. En general, son los medios de comunicación quienes en mi opinión manejan el poder. Un líder político no es líder sin los medios que lo impulsen. Los medios de comunicación tienen el poder de decidir qué se dice y qué no, qué se difunde y qué no, quién es líder y quién no. Los medios son el Poder.